Carta del campo: Identidad campesina vista por una joven rural

Desde el corregimiento de Santuario ubicado en La Montañita, Caquetá, Yuliana Andrea Yate nos comparte su visión sobre lo que ser campesinos significa. Especialmente en un territorio marcado por el conflicto y la desigualdad.

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Foto por: Yuliana Andrea Yate Ortiz

Soy Yuliana Andrea Yate Ortiz, tengo 18 años de edad, egresada de la Institución Educativa Técnica Agroindustrial Sabio Caldas de la inspección de Santuario del municipio La Montañita,  Caquetá. Vivo en la vereda Bocana de Anayá vía Paujil – Cartagena km 50, en compañía de mi madre y 3 hermanos. 

Nosotros como campesinos nos esforzamos en producir y emprender con mucho amor nuestros cultivos, para ofrecer productos de buena calidad y de esta manera obtener un ingreso económico, que nos permita sostener la productividad de nuestras fincas para cada día mejorar la calidad de vida de nuestras familias.

También servimos de ejemplo, para que las personas se motiven a innovar nuevas técnicas en ganadería, piscicultura y avicultura. Y sobre todo en sembrar y cultivar productos orgánicos de buena calidad y económicos, que son infaltables en la canasta familiar de todos los colombianos. Como son la yuca, plátano, hortalizas, plantas medicinales y aromáticas, árboles frutales y maderables que permitirá preservar estas especies que tienden a extinguirse por la tala descontrolada que hoy en día se vive.

Es importante preservar fuentes hídricas y la fauna en nuestra región, departamento y país, para cuidar el ambiente. Cabe resaltar que nosotros como comunidades campesinas preservamos mucho la cultura de nuestros antepasados, en cuanto a creencias culturales, religiosas, gastronómicas, de  indumentaria y vestimenta, juegos deportivos y musicales, que celebramos en fechas especiales durante todo el año. 

Todo con el objetivo de tener nuestra propia identidad, transmitir conocimiento a nuevas generaciones y hacer valer nuestro territorio que amamos y cuidamos tanto. Es por ello que  para nosotros como campesinos, es muy importante que se nos reconozcan nuestros derechos y se nos formen sobre ellos,  que se nos garantice el derecho a la vida, participación política y comunitaria, salud de buena calidad y oportuna, alimentación, vivienda, educación, liderazgo, comunicación, derecho a la libertad y libre expresión. 

Que nos permitan vivir en nuestro territorio en paz y armonía, y capacitarnos para apropiarnos del conocimiento, para poder defender nuestro territorio y comunidad de las injusticias y mal proceder de los gobernantes y evitar el irrespeto hacia nuestra persona, porque en muchos espacios y por nuestra dificultad al acceso a la información, desconocemos las cosas y nos señalan como analfabetas. 

Queremos demostrar que ante tanta injusticia el campesino está despertando del anonimato en el cual nos han tenido por mucho tiempo. Pues nosotros somos la razón de vivir de la población urbana, ya que por nuestro trabajo el pueblo come.

Hago parte del proyecto Pescado para el Desarrollo por más de 3 años y además soy emprendedora del proyecto La Casa del Pescado. Lo cual me ha servido como apoyo para desarrollar habilidades y conocimientos, logrando en mí el interés por conocer y aprender cada día más en temas de piscicultura, emprendimiento, mercadeo, liderazgo, paz y convivencia, comunidad, ambiente y comunicación. 

Permitiéndome trabajar en los sueños que deseo alcanzar en un futuro no muy lejano, como es el de estudiar mercadeo y finanzas y tener mi propio emprendimiento o empresa. Para terminar me gustaría mencionar el aporte tan importante que el proyecto le ha brindado a la comunidad y los jóvenes principalmente.

Como es el acceso del conocimiento, y el desarrollo técnico en producción y cultivo en temas de piscicultura; además de la oportunidad de crear empresas para los jóvenes del departamento, la generación de empleos formales a familias campesinas, la formación humana en cuanto a temas espirituales, artísticos y de convivencia Y también el mejoramiento de la calidad de vida de estudiantes de instituciones con residencias escolares, y el empoderamiento a los jóvenes víctimas o vulnerables.

 

Por: Yuliana Andrea Yate Ortiz. Integrante del Proyecto Pescado para el Desarrollo.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora

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