Carta del campo: Educación para la reincorporación en Caquetá

Tras la firma del Acuerdo de paz las excombatientes se han comprometido con su aporte a la reconciliación y desarrollo en los territorios. Esta es la historia de María Teresa quien cree en la educación como herramienta transformadora.

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Foto por: Diana Marín

Soy María Teresa González Moreno, nací en abril de 1981 en el corregimiento de Pará, Caquetá. Vengo de una familia campesina revolucionaria pero con muchos valores, me crie en el campo ayudándoles en sus labores ya que económicamente no estábamos bien y éramos 8 hermanos.

Salí hacia el municipio de Solita donde un hermano mayor para ayudarle y convivir con él y su esposa, allí viví 3 meses hasta que conocí a un amigo que era miliciano y me dijo que trabajara con él, me fui a un entrenamiento militar pero estando allí me gustó tanto que ingrese como guerrillera en las FARC.

En el primer año me dieron el curso básico  que al comienzo fue muy difícil de soportar. Todos los días me levantaba a las 04: 00 am y salíamos a la formación del día, seguíamos con actividades cotidianas como cargar agua, cargar leña, ranchar, prestar guardia, hacer  avanzadas, remolques y muchas cosas más.

Así fue mi vida durante 19 años dentro de esta organización. En el 2016 cuando se dieron los acuerdos en Cuba salí en la zona de concentración de Agua Bonita en la que  duré un año mientras me hicieron legalización a la vida civil, luego junto a mi pareja nos fuimos a trabajar por nuestro futuro.

Así concluyeron 3 años del proceso, pero me separé y fue duro porque él era quien más conocía de la vida civil. Ahora vivo con otro compañero de vida y trabajamos juntos para salir adelante, no es fácil en esta sociedad donde aún nos miran como criminales y muchas veces nos sentimos abandonados por el Estado y por quienes fueron nuestros comandantes.

Actualmente me encuentro terminando mi bachillerato y también estoy en el proyecto Mujer Mestiza, Indígena y Afrodescendiente – MIA, que trabaja con mujeres reincorporadas para darnos la oportunidad de crecer como lideresas en nuestro entorno. 

Hago parte del grupo de participantes de Florencia donde terminé mi formación con las Escuelas Digitales Campesinas y aprendí desde lo más básico del computador hasta cómo comercializar un producto en internet.

Por: Diana Marcela Marín. Facilitadora educativa del proyecto MIA.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora.



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