Nuevo hallazgo arqueológico en Sabaneta, Antioquia

En este territorio antioqueño un grupo de investigadores de la Universidad Nacional encontraron lo que se denomino Monte Azul. Un nuevo sitio arqueológico donde se confirmó la existencia de una vivienda y manipulación de las condiciones naturales del suelo.

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Foto por: El Colombiano - https://cutt.ly/mQ0UsjC

Sabaneta es un municipio conocido como el rincón joven del Valle de Aburrá, ubicado al sur de Medellín. Un territorio que está comprendido por 31 barrios y 6 veredas y se cataloga como el municipio más pequeño de Colombia con una extensión total de 15 kilómetros cuadrados, en donde habitan 53.914 personas.

Tras un proyecto de investigación liderado por  el antropólogo Andrés Godoy, magíster en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia – UNAL,  se dio el hallazgo de un nuevo sitio arqueológico al que denominaron Monte Azul. El cual se estableció por medio de pruebas de carbono 14 y una combinación de técnicas de micromorfología, física y química de suelos.

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Se confirmó la evidencia arqueológica de una vivienda y de manipulación de las condiciones naturales del suelo que no era muy apto para la agricultura, Godoy afirmó que “ellos (quienes habitaban ahí) mezclaron materia orgánica con otros elementos para mejorar las condiciones de los suelos, y en las laderas más cercanas hicieron una especie de cultivos escalonados que seguramente sostenían la vivienda”.

Así mismo mencionó que el descubrimiento resulta muy llamativo ya que aunque en esa zona hay evidencia de más de 10.000 años de plantas no domesticadas, hasta ahora no se habían encontrado pruebas de suelos manipulados por humanos para cultivo. En este estudio la prioridad fue el suelo más allá de los elementos arqueológicos encontrados como piezas de cerámica y herramientas en piedra, porque es la zona más intervenida por la actividad humana. 

Por su parte el profesor Juan Carlos Loaiza Úsuga, del Departamento de Geociencias de la Facultad de Minas de la UNAL resalto que estos acercamientos a la química del suelo son el principal aporte de esta investigación, pues la mayor parte de la actividad arqueológica se concentra en la recolección de artefactos y restos cerámicos.

La evidencia apunta que Monte Azul fue habitado por 2 o 3 generaciones, probablemente de 1 o 2 familias durante un siglo. Según otras investigaciones, en esa época el Valle de Aburrá tenía poblados dispersos, sin centralidad ni jerarquías, en los que los mismos pobladores se ocupaban de su alimentación y realizaban actividades complementarias como alfarería, explotación de ojos de sal y orfebrería. 



Por: Jennifer Cristancho Medina. Periodista.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora.

 

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