martes, junio 25, 2024
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Los niños de Nariño, mal alimentados

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Un estudio realizado en cinco municipios del departamento mostró que solo el 18 % de los niños presentan peso adecuado para la talla y el 28 % tienen talla adecuada según su edad.

Una investigación de Leidy Viviana Sandoval y Paula Alexandra Erazo, egresadas del Programa de Nutrición y Dietética de la U.N, comprobó que en las zonas rurales de Nariño los niños no están bien alimentados. El resultado del estudio resultó premiado en el Concurso Nacional Otto de Greiff.

El trabajo de campo fue realizado en los municipios de Carlosama, Guachucal, Túquerres, Cumbal y Pasto. Buscaba analizar la situación de doble carga nutricional. Esta implica encontrar cómo se presenta la malnutrición por déficit, cuando hay un retraso en talla y peso, al igual que la malnutrición por exceso, que implica sobrepeso y obesidad. Además, se investigó sobre la triple carga nutricional individual que supone, además de lo anterior, que el niño presente también una deficiencia de micronutrientes.

El trabajo se centró en estas dos problemáticas que pasan desapercibidas. “Culturalmente cuando un niño es ‘gordito’ se cree que está sano porque la deficiencia de nutrientes no puede reconocerse a simple vista, por eso es conocida como hambre oculta. Es muy difícil manejar esas dos problemáticas en un mismo niño y la intervención es más compleja, pues hay que tratar con las dos caras de la mal nutrición”, explicó la investigadora Sandoval.

Para el estudio fueron tomados como referencia 871 hogares de las zonas rurales de los cinco municipios. Al final fue escogida una muestra de 243 niños que cumplían dos parámetros: ser menores de cinco años y estar vinculados a un programa del Instituto Colombiano del Bienestar Familiar (ICBF).

De cada niño se tuvo en cuenta el peso y talla, además fueron aplicadas pruebas bioquímicas de hierro, zinc y sangre. Otros aspectos estimados fueron el estrato socioeconómico, afiliación al Sisbén y régimen de salud, grupo étnico, niveles de hacinamiento, servicio sanitario, energía eléctrica, gas, acueducto y alcantarillado, teléfono fijo, recolección de basura y agua para preparar alimentos.

Los resultados evidenciaron que uno de cada 13 niños presenta prevalencia de doble carga nutricional, que representa el 8% de los casos consultados. Además, la prevalencia es mayor en niñas con un 54% comparado con un 46% en niños. Hay un claro aumento de la doble carga nutricional en el grupo de los niños entre 3 a 4 años, etapa clave en la introducción a la alimentación normal, crecimiento y desarrollo de los infantes.

Respecto a la triple carga nutricional, un 3% de niños presentan dicha problemática. Igualmente, los niños entre 3 y 4 años constituyeron el grupo más crítico.

El estudio constató que la falta de agua potable es determinante como causa de la doble y triple carga nutricional. “Los municipios tienen un acueducto veredal, si un niño no tiene agua potable presentará diarrea y/o vómito y eso interfiere directamente con la absorción de nutrientes”, afirmó la nutricionista Sandoval.

Las investigadoras sugieren estrategias conjuntas que resuelvan el problema de raíz y mejore la calidad de vida de niños niñas y población en general. Entre las principales necesidades para suplir las necesidades nutricionales de los niños están la mejora del servicio de acueducto, la formación de las madres sobre la importancia de la lactancia y una correcta introducción a la alimentación complementaria, es decir, la etapa en la que los niños pasan de la leche materna a los alimentos normales.

*Tomado de la Agencia de noticias Unal

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