El gato y los torbellinos

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«I recognize more quickly when my unbeautiful emotions are rumbling and my brain is getting its energies out of balance; and responding to these situations as they arise allows me to let go of ugly thoughts… And I have a sharper sense of what I can contribute in the current phase of history» Jeffrey Wattles.

Por: Luix Flow

Me refugio como un gato de los cítricos torbellinos humanos entre conchas de silencios reflexivos ancestrales.  Y no es que me esconda, no, porque en ese caracol prehistórico es donde nacieron mis más entrañables recuerdos, en donde me sumerjo y fraternizo con los ecos de todos y cada uno de los pensamientos humanos atávicos y futuros; y desde allí, puedo reportar los desbalances mentales al centro de comandos superior donde habitan los dioses, para que ellos de forma  automática, reparen los defectos por fabricación evolutiva ya sea en el nivel colectivo o en mi nivel individual.

gato
Plank

El gato Plank, que es mi aliado en este momento, me facilita el comparar las condiciones implantadas de cada uno: siento y digo de que él, como los otros animales y la naturaleza, están hechos para estar ligados de una forma mágica y satisfactoria a nuestros pasos. Mientras que nosotros vamos observando es hacia el frente, hacia donde nos van guiando los ayudantes de la mente, para que de una forma u otra, podamos ir emergiendo a flote, o digamos que: como encontrándonos con nuestro sino venidero y superando esos bosques ásperos de los torbellinos inciertos que van quedando atrás como: superados.

Mientras estamos ocupados tratando de boleriar entre ese pogo de bailoteos solitarios y enredados; de refilón nos encanta echar un vistazo para encontrarnos con ese parcero, el gato, que de todos modos ya nos estaba observando detenidamente, como esperando por nuestro próximo movimiento. . . y al arrimarnos a ellos, desarrollamos mutuamente sensaciones de alegría dulce y empujes de juego; que por un lado, a nosotros nos encanta y nos destraba de los torbellinos que andan por ahí circundando. Mientras que a ellos les nutre nuestra atención. Eso es, ellos esperan por la atención, para existir un momento más junto al “amo”, y poder compartir lo que más encierran: su encanto de movimientos gatunos íntimos.

Cuando los gatos salen despavoridos de tu presencia, no corren a esconderse como si estuvieran solamente llenos de miedo, ellos lo hacen para dejarte untada esa idea y poder así camuflarse en una mejor posición, ya conocida con anterioridad, como preparándose para un presunto ataque desde los desbocados torbellinos mentales con los que se va saturando el aire en ese preciso instante por tu reputación.

Y que son esos tan trillados torbellinos ¿?. . . son nuestros ultra secretos cajones íntimos de almacenamiento, llenitos ellos de reacciones predispuestas en alianza con nuestro nivel de conexión a lo mental colectivo; ya sean estas reacciones voluntarias o involuntarias, conocidas o desconocidas, conscientes o inconscientes; con las que desafiamos automáticamente las diferentes actividades cotidianas ante la intervención con las cosas o los individuos que nos encontramos en ese día a día.

Son dichas reacciones como un mar de oleajes extraños, en el que nunca estamos seguros de saber exactamente el tamaño de la ola que surfearemos, como para poder llevar la tabla a disolverse en acorde con la nueva situación que confrontara con nuestras ideas predeterminadas que andaban por ahí hasta ese momento, dormidas. Pueden existir humanos que ya tienen estos cajones completamente castrados y en un orden amoroso; la herencia animal superada en este aspecto. Pero en mi caso y en los de aquellos que he podido observar entre el mundanal ruido de nuestra sociedad comunal, la experiencia es nociva; como pelea de gatos en callejón lleno de basura y grafitis. Que parece ser el nivel de evolución material donde estamos.

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