Cucunubá: rescatando juegos del olvido

“Juguemos a recordar”. Hoy te vamos a contar sobre un divertido juego al que le llamaremos Cucunubá, en honor a un bello municipio del altiplano cundíboyacense. Según los pobladores de este municipio, su origen data de culturas precolombinas que habitaron este valle.

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Este juego del que hablaré, está asociado a las canicas o esferas, junto con un mueble con agujeros numerados. Se le conoce popularmente también como ratonera, su principal enemigo es la tecnología, la cual insiste en desplazar los juegos tradicionales como la golosa, la rana, la coca, el trompo, el bolo criollo, el tejo, el salto de lazo, la lotería, el parqués, el dominó y otros más.

La importancia del Cucunubá es vital, ya que refuerza y estimula el desarrollo motriz, la coordinación viso-motriz, la puntería y el cálculo mental. El juego debe realizarse en terreno plano sin obstáculos. Se juega con bolas de metal, las que se lanzan a determinada distancia contra un tablero agujereado. Cada agujero tiene un puntaje, siendo mayor el del centro. El tablero agujereado está soportado por dos tablas, que se abren en forma de ángulo para permitir el paso de las bolas lanzadas por el jugador. Le puede interesar: Turmequé está de fiesta: el tejo ahora es patrimonio nacional

Tecnología VS juegos y tradiciones

¿Ya recuerdas este juego? los rápidos cambios que demanda nuestro entorno; el sedentarismo generado por el mal uso de las nuevas tecnologías, que si bien es cierto que de una u otra manera facilitan algunos oficios, también desdibujan la intervención del ser humano en algunos escenarios de la cotidianidad.

Cabe resaltar que en la actual era de la información, facilitada y permeada por las tecnologías y los medios de comunicación, se encuentra una cantidad abismal de información que constantemente está llegando al ser humano, en especial a nuestros niños y niñas. Además, esta información no siempre es oportuna e incluso puede ser lesiva, lo que conlleva de una u otra forma a dejar de lado nuestra historia y los saberes de nuestros antepasados.

Esta situación viene provocando un desconocimiento y un olvido generalizado, el cual imposibilita la creación de lazos entre las comunidades, además, provoca que las tradiciones que generaciones pasadas nos brindaron queden estancadas.

Retomar y dar el lugar que estas tradiciones merecen es nuestro deber, son nuestros niños quienes necesitan de estos espacios, de estas posibilidades de crecimiento, de libertad, de exploración y variedad, y más aún, somos nosotros quienes debemos generar e incentivar el juego como herramienta fundamental de nuestra vida.

Por: Edgar Chantiva. Facilitador educativo ACPO.
Editor: Lina María Serna. Periodista – Editora.

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