Cartas del Campo: Mujeres emprenden unidades productivas

Desde el Tambo, Cauca nos comparten las experiencias que se han generado gracias al proyecto “Huertas Caseras, Mujeres de Paz y Seguridad Alimentaria”. Un espacio que benefició a 21 mujeres que le apuestan al emprendimiento, el autoconsumo y la sosteniblidad en sus comunidades.

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Mi nombre es Claudia Rosely Gómez, mujer campesina del municipio de El Tambo, Cauca. Ya que hace mucho tiempo soy miembro de la Red Departamental de Mujeres del Cauca – REDEMUC e integrante de G10 Impulsor del Cauca, en el segundo semestre del año 2020 recibí el encargo de organizar a 21 mujeres de diferentes veredas y corregimientos para desarrollar el proyecto “Huertas Caseras Mujeres de Paz y Seguridad Alimentaria de El Tambo”. 

Algunas de las mujeres participantes pertenecen a la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos – ANUC y otras a la Organización La Meseta de El Tambo Cauca – AMETAC. Con ellas se desarrolló un programa con la idea de implementar unidades productivas durante la pandemia del COVID-19, ya que la mayoría de mujeres y hombres perdieron su empleo, con el que sostenían sus familias.

Esta iniciativa preparó a las mujeres con talleres de incidencia política, emprendimiento con el modelo CANVA, y sobre cómo promocionar un producto. Luego, se hicieron talleres sobre los derechos de la mujer en Colombia, tipos de violencia y Derechos Humanos. Es la primera vez que el municipio de El Tambo, Cauca recibe una oportunidad como esta para adquirir estos conocimientos. 

Los propósitos que buscábamos con este programa eran fortalecer el sistema productivo agropecuario de las mujeres campesinas de mi municipio por medio del establecimiento, mantenimiento y desarrollo de agronegocios, mediante unidades de autoconsumo sostenibles. También garantizar la sostenibilidad de dichas unidades y fomentar el desarrollo socioeconómico, generando ingresos.

Además de propender por la seguridad alimentaria no solo de las familias sino de la comunidad rural y urbana del municipio, con diversidad de alimentos, de acuerdo a la necesidad de consumo de cada vereda y corregimiento con calidad y balance nutricional.  

Con las 21 mujeres participantes se hizo un compromiso: estar pilosas en las clases virtuales y realizar las tareas. Como parte del proceso se nos entregó un capital semilla de $2.862.700. El día 14 de agosto del 2020 se realizó la primera entrega  y   el 18 de diciembre fue la segunda. 

La primera compra que se hizo fue de seis pollitos de engorde de siete días de nacidos, más un bebedero y media carga de alimento de iniciación para cada participante. También como parte del proceso adelantamos diferentes huertas caseras en los hogares de las participantes. 

Agradecimientos enormes a la ONG ELAN EUSKADI, del País Vasco, a  REDEMUC, a la Red Global de Mujeres Constructoras de Paz – GNWP, al G-10 Impulsor del Cauca y a las 21 mujeres participantes de mi municipio. También felicito a la señora Filomena Trujillo porque a su avanzada edad sigue amando el campo, trabajando en su huerta casera y juiciosa en su venta de pollos. 

A la familia Campo, gracias por estar siempre muy atenta cuando se les necesita. A continuación, les comparto algunos testimonios de nuestras mujeres campesinas emprendedoras del Cauca.

Norma Janeth Idrobo Fernández, Novillero Alto

“He tenido la oportunidad de empezar un proyecto pequeño que me ha dado buenos resultados, ya que puedo tener un aporte alimentario para mi familia y además ir fortaleciendo este proyecto poco a poco. Los pollitos han tenido un buen desarrollo porque los alimentó con maíz y con material orgánico y han tenido una buena acogida en mis clientes. 

En cuanto a la huerta casera, ha sido muy satisfactorio tener a la mano las verduras frescas para el consumo, además que son cultivadas con abono orgánico y sin el uso de pesticidas químicos, por lo cual hemos consumido un alimento más sano”.

Amalfi Muñoz, vereda La Laja

La cría de pollos otorgados con el capital semilla nos deja los siguientes aprendizajes: El uso de ajo, cebolla, zumo de tomate y semillas de achiote para controlar algunas enfermedades; y el apoyo y solidaridad de los demás integrantes de la familia en el proceso de crianza de los pollos”.

Sandra Milena Montenegro

“Fue muy exitoso este emprendimiento porque con la ganancia que me generó la venta de los pollitos me compré una marranita que se llama Martina. Claro está que tuve que poner una cantidad muy mínima de plata para poder completar, comprarla y alimentarla”.

Mariluz Peña González, vereda La Aguadita.

“Agradecimiento total a quienes me dieron la oportunidad de participar en este proyecto. Desde el comienzo fue muy exitoso. Con las utilidades hice una inversión en la compra de unas gallinas ponedoras”.

Hermanas Trujillo Campo

“Oferté los pollos blancos a través de la red social WhatsApp, donde tuvo mucho éxito su venta, ampliando la confianza de mis clientes. Pude aportar a la seguridad alimentaria de una comunidad y generar mis propios ingresos. El capital semilla me permitió invertir en otras especies menores como conejos y a la vez comprar otras unidades de pollos blancos.”

Por: Claudia Rosely Gómez. Participante del Proyecto Comunicar y Proteger la Paz.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora.

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