Carta del campo: La tecnología y su impacto en las nuevas generaciones

Una facilitadora educativa del proyecto Pescado para el Desarrollo nos comparte su perspectiva sobre el impacto de la tecnología en los niños y jóvenes, y la necesidad de hacer un buen uso de estas herramientas para apuntar al progreso de las poblaciones vulnerables.

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Foto por: Sandra Riaño García

En pleno siglo XXI vemos como los avances tecnológicos invaden el mundo, lo cual ha traído grandes beneficios en sectores como el de salud, donde la realidad virtual ha permitido que los especialistas se preparen para realizar ciertas cirugías y se han desarrollado neuroprótesis. Así mismo, ha permitido fortalecer la comunicación con la realización de videollamadas con personas en distintos lugares del mundo.

De igual forma la tecnología ha facilitado la realización de tareas diarias, hoy en día podemos trabajar desde casa, podemos realizar pagos desde un computador; avances con aportes significativos a casi todas las áreas por no decir a todas. Sin embargo, también han traído una problemática latente en  las generaciones más jóvenes, que se ven inmersas en este mundo desde muy temprana edad, y llegan a aislarse de la vida real y sus dinámicas.

El uso excesivo de la tecnología viene provocando inconvenientes en el desarrollo de nuestros niños y jóvenes, se ha vuelto frecuente la aparición de trastornos de adicción, pérdidas del sentido de la realidad, dificultad de aprendizaje, problemas de lectoescritura,, pensamiento abstracto, e inconvenientes en el desarrollo humano. Esto debido a que las relaciones interpersonales se están limitando a una comunicación por medio de aplicaciones, se pierde el sentido del respeto, de la honestidad, la empatía, en fin, se desvanecen competencias humanas.

Por otro lado, está causando un desinterés en continuar con  procesos de formación y educación formal, en áreas como la agricultura, la contaduría, la administración, en sí en todas aquellas áreas que eran fuertes años atrás, hoy en día  el interés está orientado en buscar el aumento de recursos económicos a través de las redes sociales u otras actividades que son producto de las nuevas tecnologías. Es por esto que vemos que niños, niñas y adolescentes ya no quieren ser docentes, médicos, arquitectos, administradores sino youtubers, influencers, gamers , entre otros.

Apuestas por el empoderamiento campesino 

El proyecto Pescado para el Desarrollo, financiado por Caritas Noruega y  ejecutado en el departamento de Caquetá  con 300 jóvenes beneficiarios, pertenecientes a 8 instituciones educativas rurales, busca brindar a la juventud campesina  una oportunidad de crecimiento socioeconómico mediante la piscicultura.

Esta iniciativa cuenta con el apoyo de tres aliados fundamentales, que son el Servicio Nacional de Aprendizaje – SENA, el cual se encarga de la formación  teórico práctica en el área de la piscicultura; la Asociación de Acuicultores del Caquetá – ACUICA,  que fortalece los conocimientos adquiridos por los estudiantes por medio de prácticas en la producción de peces;  y Acción Cultural Popular – ACPO, el cual maneja el eje de la formación espiritual, donde se busca la reconstrucción del tejido social y el fortalecimiento de competencias humanas y  el liderazgo  de la población campesina.

Este tipo de proyectos apunta a que nuestros jóvenes puedan seguir un proceso de formación que les permita forjar un futuro próspero sin necesidad de salir de sus regiones, simplemente haciendo uso correcto de sus recursos y utilizando las herramientas tecnologías como apoyo para el fortalecimiento de sus proyectos de vida, porque los avances tecnológicos no son malos, lo que está mal es el uso inapropiado que se les está dando.

 

Por: Sandra Riaño García. Facilitadora educativa del proyecto Pescado para el Desarrollo.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora. 

 





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