ACPO y su impacto en la formación de lideresas de paz

Diana Marín es una excombatiente que tras formarse con las Escuelas Digitales Campesinas de ACPO, se planteó el sueño de liderar procesos para fortalecer a las mujeres rurales y aportar al crecimiento del campo. Esta es la historia de una mujer que vio en la educación el impulso y la vocación para su nuevo proyecto de vida.

0
495
Foto por: Proyecto MIA

Diana Marcela Marín Martínez nació el 21 de marzo del año 1989 en un pequeño pueblo llamado San Antonio de Getucha, ubicado en Milán, Caquetá a orillas del río Orteguaza. Hija de padres campesinos víctimas del conflicto colombiano, de una familia muy pobre, ella es la segunda hija de cinco hermanos y madre de dos hijos, una niña de quince años y un niño de once años.

Vive con sus padres y sus dos hijos desde que se firmó el Acuerdo de Paz, ha luchado por tener una estabilidad familiar y poder disfrutar a su familia normal. A 5 años de la firma y con gran esfuerzo logró terminar su bachillerato y un técnico del SENA,  ya que en nuestro país el estudio es muy complejo y más para personas en proceso de reincorporación.

Hace 13 meses tuvo la oportunidad de  entrar a trabajar con la fundación Acción Cultural Popular – ACPO, en un proyecto financiado por el Fondo Europeo para la Paz, su papel es de facilitadora educativa del proyecto Mujer Mestiza, Indígena y Afrodescendiente – MIA. Diana es excombatiente de la antigua guerrilla FARC-EP,  una mujer marcada por la violencia de género que llegó a Caquetá nuevamente con el propósito de ayudar a la comunidad de mujeres en proceso de reincorporación que se encuentran dispersas, ya que ve la necesidad de cada una de ellas.

Se formó en las Escuelas Digitales Campesinas – EDC de ACPO y  aunque no sacó muy buen puntaje ella cuenta que aprendió mucho de cada curso de esta plataforma,  tanto así que formó una asociación llamada Upropaz, que quiere decir unidos producimos paz en el departamento del Caquetá. 

Esta asociación cuenta con un total de 88 personas entre víctimas y victimarios del conflicto armado, quienes trabajan de la mano para producir paz en el territorio colombiano. Ella es la líder de esta comunidad y está siempre luchando por los derechos de cada uno de ellos, afirma que “esto fue posible a los cursos de las EDC ya que cada uno de ellos  dejó una enseñanza, ejemplo de ello es el  liderazgo en la comunidad”.

En Asociación y emprendimiento aprendió cómo crear su propia asociación, qué tenía que hacer para legalizarla y muchos temas más de su interés; en Alfabetización digital aprendió cómo comercializar un producto por la página  de Facebook; en Mi proyecto de vida aprendió  cómo podría hacer su propio proyecto de vida y a conocerse a sí misma y sus rasgos familiares.

Finalmente, en Comunicación y periodismo rural aprendió cómo hacer una nota periodística, “invito a que más personas se capaciten y aprovechen estos cursos que son gratis y de mucho interés para nuestro diario vivir, que nos enseña a ser más capacitados para un buen trabajo en comunidad”. 

 

Por: Karina Porras Niño. Periodista – Editora. 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here