Una aplicación para la equidad educativa en las comunidades indígenas

O - Lab es una plataforma digital que ofrece cursos de educación complementaria y busca empoderar a los jóvenes rurales para que sean quienes transformen sus territorios. Esto, mediante conocimientos vocacionales que son adaptables a diversas lenguas indígenas y cuyo funcionamiento no requiere de conexión a internet.

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Foto por: El origen - https://cutt.ly/ZnX4Mx7

El departamento de La Guajira ubicado al norte de Colombia,  hace parte de la Región Caribe, limita al norte con el mar Caribe, al este con  Venezuela, al sur con el departamento del Cesar, y al oeste con el Magdalena. De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística – DANE, tiene una población de 880.560 personas, de las cuales el 34,8% tienen de 0 a 14 años y el 57,9% de 15 a 59 años. 

Las comunidades que habitan estos territorios son consideradas como unas de las más vulnerables, pues según el DANE cerca del 50% de su población se encuentra en condición de pobreza. Adicionalmente, el 28,6% es analfabeta, el 63,7% tiene bajo logro educativo, y el 38,7% presenta rezago escolar. Lo que evidencia deficiencias en el sistema educativo. 

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Tania Rosas, es una mujer guajira de 30 años, que vivió su niñez en esta realidad, por eso recuerda conmovida que desde pequeña se propuso generar soluciones educativas para ayudar a aquellos niños, niñas y jóvenes rurales que por algún motivo no pueden recibir clases en básica, media y secundaria. Se graduó en Ciencias políticas y como tesis de grado, presentó un trabajo sobre cómo reducir la pobreza multidimensional en las comunidades promoviendo acceso a la educación de calidad. 

Como resultado,  en el año 2015 creó la Fundación El Origen y lanzó la aplicación O – Lab App, una plataforma digital que funciona sin internet y permite a la juventud rural formarse a través de diferentes cursos. “Acceden a una cantidad de cursos que fueron creados previamente con organizaciones y universidades. Y son de educación complementaria, educación vocacional y también cursos que les permitan desarrollar habilidades para crear proyectos para el desarrollo sostenible de sus comunidades”, explicó la creadora

Esta herramienta es adaptable a diferentes lenguas indígenas, principalmente la wayuunaiki, que es una de las más habladas en Colombia. Además, se puede personalizar y todo el material disponible para las personas primero pasa por una revisión para que se adapte a las necesidades y contextos de cada estudiante; ofreciendo así una educación inclusiva.

De acuerdo con la profesional en Ciencias Políticas, con estos contenidos buscan “empoderar a estos jóvenes y que ellos mismos creen las soluciones con recursos que tienen a su alrededor  y que el desarrollo que esperamos ver en nuestro país sea impulsado por los jóvenes de las comunidades más vulnerables”, afirmó motivada. 

Un ejemplo de ello es que tienen un curso que enseña a crear filtros para purificar el agua y otro de paneles solares, temáticas valiosas ya que conforme con el DANE solo en La Guajira el 39,5% de la población no tiene agua potable y el 40% no tiene servicio de electricidad. 

Aunque la aplicación funciona en dispositivos móviles de muy bajo costo, uno de los mayores retos que enfrenta este emprendimiento social es el de conseguir aliados para poder distribuir tablets en los colegios o comunidades con los que trabajan. “La manera en que lo sobrellevamos es trabajar en equipo con diferentes organizaciones comunitarias y escuelas, intentamos llegar a muchas más empresas, alzando la voz de lo que hacemos y lo que podemos conseguir dando acceso para la educación digital en las zonas rurales de nuestro país” dijo con positivismo Rosas.

Uno de los logros que más la conmueven es el hecho de haber trabajado con los niños migrantes que llegan al territorio nacional, pues en convenio con la organización World Vision distribuyeron su plataforma a cientos de infantes que se nivelaron académicamente y se adaptaron al sistema educativo para así continuar de manera efectiva sus procesos de enseñanza. 

Gracias a sus esfuerzos y a la firme convicción de que la educación es un pilar fundamental para el desarrollo y la transformación social, junto con su equipo de trabajo cumplieron el sueño de llevar su tecnología a diferentes partes del mundo. Pues, a raíz de la pandemia generada por el covid 19 comprendieron que su iniciativa podría ayudar a más personas. 

“Estamos en Pakistán, Filipinas, Nigeria, Paraguay, México y Perú. Aún así, esperamos seguir llegando a cada uno de los rincones de nuestro bello país Colombia y contribuir a cerrar la brecha que hay en acceso a la educación digital”, manifestó con alegría la directora de O – Lab. 

 

Por: Ivania Alejandra Aroca Gaona. Periodista.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora.




 










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