Educación y paz para la niñez en espacios de reincorporación

En el antiguo ETCR Las Brisas, en Chocó, los niños cuentan con una maestra cuyo principal propósito es el crecimiento digno, para la generación más joven de este escenario de paz. Así mismo, las madres de muchos de ellos están capacitándose con el proyecto MIA apostándole a la construcción de un mejor país.

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Foto por: Miguel Ángel Arango Cifuentes

En el antiguo Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación – ETCR Las Brisas, ubicado en el municipio del Carmen del Darién, Chocó, se encuentra en ejecución el proyecto Mujer Mestiza, Indígena y Afrodescendiente – MIA. Programa de desarrollo socioeducativo para la mujer en proceso de reincorporación del conflicto armado en Colombia.

La presencia de Acción Cultural Popular – ACPO, como aliado operador del proyecto MIA para la Unión Europea y el Fondo Europeo para la Paz, es muy importante porque resalta el papel que juegan los niños dentro del espacio. Pues ellos son el principal motivo de los desmovilizados para pensar que la capacitación es la mejor herramienta para la conformación de una familia en comunidad, que aporte en valores cívicos y democráticos hacia una vida nueva.

Enseñanzas para la paz 

El periódico El Campesino llegó a la Escuela Remanso de Paz ubicada dentro del ETCR las Brisas, para hablar con la licenciada, Yofaidy Perea Arroyo, quien es la encargada de enseñar a 30 niños, bajo la modalidad de escuela nueva. Eso quiere decir que,  en el total de los estudiantes, están todos los grados de la formación básica primaria, siendo este el primer reto de la maestra Perea y por el cual decidimos acompañarla a un día normal de clase.

Los estudiantes llegan a su escuela, con todos los protocolos de cualquier institución educativa del país, muy bien uniformados e impecables en su aseo personal; forman, y oran haciendo énfasis en el perdón y la reconciliación de sus padres con la sociedad a la cual están a punto de ingresar.

Situación que hace que valga la pena la esencia del proceso de paz, pues desde ese momento, son niños y niñas que se sienten libres de cualquier señalamiento desde la oración. 

Comienza el día de la maestra Perea con la división de sus estudiantes por sectores de la escuela, preescolar y primero en un salón; y segundo, tercero, cuarto y quinto los maneja en otro salón. Parece una superheroína que acoge a todos los grupos a la vez, enseñando matemáticas, español, ciencias, sociales y otras asignaturas.

Corrige, felicita, limpia lagrimas, barro, sudor y quién sabe cuántas cosas más, juega y ríe con ellos y lo más importante es que se le nota el carisma y el amor por llevar personitas de bien a una sociedad tan difícil, que los espera afuera de este territorio de paz.

Encontramos a Weimar Herrera García uno de sus estudiantes de cuarto grado, quien nos contó: “lo más bueno es que tenemos nuestra profe aquí, con nosotros no necesitamos de tabletas, ni teléfonos para que ella nos mande tareas ella vive aquí, está entre nosotros, nos quiere mucho y nos enseña siempre”.

Y mientras todo esto sucede en la escuela, en otro espacio del antiguo ETCR las Brisas, el facilitador del proyecto MIA está con sus mamás también en un proceso de formación para la vida. En la plataforma en línea de las Escuelas Digitales Campesinas de ACPO, con temas de liderazgo, empresa y asociación, valores, proyectos productivos en el campo y algunas electivas como comunicación y periodismo rural.

Y todo para lograr entregarle a la sociedad colombiana una amalgama casi perfecta  de familias de paz, con amor, conocimiento y emprendimiento, que les permita vivir como hermanos y estar orgullosos de un proceso que si valió la pena.

 

Por: Miguel Ángel Arango Cifuentes. Facilitador educativo del proyecto MIA.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora. 






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