Comercio justo y compras en la plaza para apoyar a nuestros agricultores

El 57% de los alimentos que se consumen en Colombia provienen de la agricultura familiar, sin embargo, los campesinos reciben menos del 23% de lo que paga el consumidor final a causa de los intermediarios. Por eso, una forma de apoyarlos es comprando en plazas de mercado, mercados campesinos y consumiendo productos de temporada.

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Foto por: Especiales Semana - https://cutt.ly/KnI9TVs

En las zonas rurales de Colombia habitan cerca de 11 millones de personas, de las cuales más de 3 millones se dedican a producir el 83,5 de los alimentos que se consumen en todo el territorio nacional. De la tierra que es destinada para la siembra, el 47% de las cosechas de los cultivos transitorios y el 56% de las cosechas de los cultivos permanentes; provienen de la labor campesina. Así lo revelan datos del Departamento Nacional de Estadística – DANE.

Además, la entidad determinó que al año se producen cerca de 31.144.905 millones de toneladas de alimentos que se dividen en los siguientes grupos: agroindustriales como  café, palma de aceite, caña de azúcar y cacao, con una participación del 70,5%; tubérculos como la yuca, la papa y arracacha, con el 10,5%; y frutales como el aguacate, banano, durazno, feijoa, fresa, guayaba, limón y lulo con el 9,3%. 

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Hortalizas, verduras y legumbres como la arveja, cebolla bulbo, cebolla rama, fríjol y  zanahoria con el 3,4%; y otras áreas cultivadas como maíz forrajero, caña forrajera, sorgo forrajero, avena forrajera, acacia forrajera, maní forrajero con el 0,8%. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura – FAO, esta gran variedad de alimentos provienen en un 57% de la agricultura familiar, compuesta por personas u hogares campesinos que cosechan los alimentos en sus pequeños predios y más del 75% de sus ingresos dependen de la comercialización de sus productos.

A pesar del rol fundamental que cumplen las y los campesinos para garantizar  la seguridad alimentaria, esta población se enfrenta a diferentes situaciones que no les permiten tener una buena calidad de vida. Por un lado, de acuerdo con la FAO el 93% de los pequeños agricultores del territorio nacional viven en condición de pobreza, no cuentan con acceso a internet, servicios básicos o educación. 

Por otro lado, las remuneraciones que reciben por trabajar y labrar la tierra para llevar alimento a todos los hogares colombianos no son justas, pues menos del 23% de lo que paga el consumidor final por un producto llega a las manos de los campesinos que lo cultivaron. Esto debido a la intermediación, como lo explica la Sociedad de Agricultores de Colombia – SAC, los alimentos pasan por al menos dos intermediarios antes de ser vendidos a una persona que esté por fuera de la cadena de comercialización.

Por lo anterior, es necesario implementar acciones que contribuyan a dignificar la labor de nuestros campesinos, que les permitan obtener un pago justo para mejorar su economía y en consecuencia, su calidad de vida. 

Adquirir productos en las plazas de mercado o mercados campesinos es la manera más eficaz de ayudar a romper la cadena de intermediación, pues estos espacios permiten conectar de manera directa a los campesinos con los consumidores y vender a un precio justo sus cosechas. 

Sólo en Bogotá hay 19 plazas distribuidas en las diferentes localidades de la capital y de acuerdo con la Alcaldía, en lo corrido del año 2021 se han realizado 33 mercados campesinos en los que han participado agricultores de Cundinamarca, Tunja, Boyacá, Tolima y Meta; logrando ventas de $664 millones de pesos, ganancias que son únicamente para quienes labran la tierra.

Así mismo, Soy Temporada, un proyecto de investigación del Ayuntamiento de Madrid evidenció la importancia de consumir productos de temporada, ya que esto permite mejorar la economía de los agricultores, en tanto que estos alimentos están en su punto óptimo de maduración porque su cosecha se da de manera natural, durante tiempos óptimos y sin el uso de agroquímicos que fuercen el proceso de cultivo. Esto implica que los costos de producción que asumen los productores se reduzcan. Además, consumiendo productos de temporada respetamos los ciclos de la naturaleza. 

Por: Ivania Alejandra Aroca Gaona. Periodista.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora. 

 















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