Carta del campo: Plantas ancestrales para apostarle a la reconciliación

María Nancy Aya es una campesina caqueteña a quien el proyecto MIA le recordó lo valioso de creer en los saberes propios. Ahora con apoyo de la comunidad reincorporada de Agua Bonita, cultiva y elabora productos a base de plantas medicinales.

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Foto por: Anyela Patricia Cardozo

Hoy tengo la oportunidad de contar la historia de la señora  María Nancy Aya, nacida en Florencia, Caquetá donde ha vivido toda la vida, es de anotar que sus padres siempre la motivaron a ser una mujer emprendedora. A los 15 años comenzó   a trabajar en la agricultura con la esperanza de tener un futuro mejor para toda la familia.

Siempre le ha llamado la atención el tema de saberes ancestrales, por eso el amor frente a las plantas medicinales y sus beneficios la hizo explorar con la creación de una unidad productiva. 

En busca de seguir desarrollando sus talentos, decidió trasladarse a la vereda Agua Bonita, donde el calor humano de los reincorporados aportó para darle vía libre a su emprendimiento. La  acogieron y le  dieron  la oportunidad de trabajar de forma orgánica con las plantas que la misma comunidad  produce.

El proyecto Mujer Mestiza, Indígena y Afrodescendiente – MIA ha llegado a las zonas más alejadas del departamento para apoyar el fortalecimiento y empoderamiento de las mujeres rurales, una de las beneficiarias es María Nancy comprobando que son ellas un eje fundamental para la transformación del país. 

Esto gracias al financiamiento de la Unión Europea a través del Fondo Europeo para la Paz, y a las Escuelas Digitales Campesinas de Acción Cultural Popular – ACPO. Además del acompañamiento de la Diócesis de San Vicente del Caguán con el componente pastoral. 

 

Por: Anyela Patricia Cardozo. Facilitadora educativa del proyecto MIA.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora.

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