Carta del campo: El rol y compromiso de un facilitador educativo

Las y los facilitadores educativos de las Escuelas Digitales Campesinas, han tenido que replantear sus dinámicas y metodologías para hacer frente a las dificultades generadas en el campo a causa de la pandemia. Con el propósito de alentar a sus estudiantes, buscan alternativas para seguir dictando los diversos cursos y actividades.

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Foto por: Sandra Riaño

En actualidad uno de los proyectos en el que  Acción Cultural Popular – ACPO se encuentra vinculado es Pescado para el Desarrollo, el cual es ejecutado en el departamento del Caquetá donde  300 estudiantes de grados 9°,10° y 11° de ocho instituciones educativas rurales son   beneficiarios.

Esta iniciativa es financiada por Caritas Noruega y ejecutada por Pastoral Social de la mano de ACPO, el Servicio Nacional de Aprendizaje – SENA y la Asociación de Acuicultores del Caquetá  – ACUICA, que también realizan acciones para fortalecer los procesos apuntando al bienestar y crecimiento de las y los estudiantes.

Cabe resaltar que el objetivo del proyecto es que los jóvenes beneficiarios, su núcleo familiar y comunidad, encuentren en la piscicultura una oportunidad socioeconómica para mejorar su calidad de vida. Ya que esta actividad se da muy bien en el departamento debido a sus importantes fuentes hídricas.

Una de las preocupaciones del proyecto es fortalecer las competencias humanas de los participantes, buscando que estos jóvenes sean personas íntegras y útiles para el desarrollo de la comunidad, este rol formativo con enfoque humanitario lo ejerce ACPO en busca de impulsar el liderazgo rural. 

Para cumplir con los objetivos planteados el equipo de ACPO se encuentra conformado por 3 facilitadores educativos, los cuales se encargan de impartir ocho cursos que se encuentran programados en la ejecución del proyecto. Dichos cursos hacen parte de las Escuelas Digitales Campesinas, desarrolladas en una plataforma virtual intuitiva con contenidos de fácil asimilación, contando con actividades sencillas y divertidas.

Se debe aclarar que el proyecto es ejecutado en zonas rurales de difícil acceso que carecen de servicio de internet, igualmente  es evidente que en el año 2020 se presentó un cambio en el estilo de vida de todo el mundo con la aparición  del COVID -19, lo que ocasionó la suspensión de clases presenciales, por estos motivos fue necesario buscar nuevas alternativas para dar solución a estos inconvenientes y poder  continuar con la formación.

Así se dio la idea de implementar cartillas que brindan la posibilidad de recibir los conocimientos sin importar la situaciones anteriormente mencionadas, en este momento los facilitadores educativos de Escuelas Digitales Campesinas modificaron sus estrategias garantizando el proceso de aprendizaje de los jóvenes. 

A lo largo de la ejecución del proyecto se han presentado diversos inconvenientes de orden público, bloqueo en las vías por desastres naturales, cambios de cronogramas, entre otros, que dificultan el desarrollo de las actividades. Obstáculos que se han contrarrestado con estrategias de seguimiento vía telefónica, visitas constantes a los territorios, actividades lúdicas para la interacción con padres y estudiantes.



Por: Sandra Riaño García. Facilitadora educativa del proyecto Pescado para el Desarrollo.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora. 





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