Carta del campo: Dedicación y compromiso con la educación rural

Tatiana Fichica es una caqueteña de 24 años que recientemente culminó los cursos de las Escuelas Digitales Campesinas, en el marco del proyecto MIA. Tras formarse en diversos temas, ahora acompaña a sus compañeras que aún siguen estudiando para contribuir a la unión y el empoderamiento de las mujeres rurales.

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Foto por: Diana Marcela Marín

Las Escuelas Digitales Campesinas de Acción Cultural Popular – ACPO,  llegaron al Caquetá gracias al proyecto Mujer Mestiza, Indígena y Afrodescendiente – MIA, el cual es financiado por el Fondo Europeo para la Paz enfocado en apoyar los procesos de posconflicto en Colombia. 

Tatiana Fichica Silva es una joven de 24 años de edad que hace algunos meses nos contó parte de su vida, y que ahora nos habló sobre su experiencia con los cursos de estas escuelas como participante de MIA. En primer lugar agradeció por la oportunidad presentada ya que son enseñanzas de suma importancia para su vida y su integridad.

En Alfabetización digital aprendió conocimientos básicos del computador, además de los diferentes usos de aplicaciones como Facebook, Twitter, WhatsApp, y muchas herramientas que al igual que otras participantes no conocía. “El curso Mi proyecto de vida en el campo me enseñó conceptos claves para el diseño de un proyecto de vida propio y el de la comunidad, también aprendí a conocer mi historia, los valores y talentos que fueron enseñados por nuestros antepasados”.

Respecto al curso de Asociación y emprendimiento, aprendió el concepto de asociación y sus principales requisitos, características y proceso de creación, igualmente, entendió las diferentes asociaciones que existen. En el curso de Liderazgo en la comunidad rural, los aprendizajes fueron en torno a cómo liderar, conocer valores y principios de una lideresa, y también sobre las formas de liderazgo y cómo identificarlas. 

Ella se ha unido a las Escuelas Digitales Campesinas y participa activamente de cada formación contando con la guía de la facilitadora educativa del proyecto. Además, resalta la oportunidad  de compartir con más compañeras del área rural y con mujeres que están en proceso de reincorporación; de esta forma no solo aprende de los cursos, sino también de las experiencias que estas mujeres ofrecen en distintos aspectos.

Tatiana culminó con éxito los cursos aún cuando el único medio con el que contaba era su celular, y a pesar de haber terminado la formación, ella dedica parte de su tiempo para ayudar a sus compañeras que siguen estudiando con el proyecto, todas  mujeres que están  trabajando por la paz.

Por: Diana Marcela Marín. Facilitadora educativa del proyecto MIA.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora.

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