Carta del campo: Creer en la educación para la reincorporación

Gracias al apoyo que brinda el proyecto MIA en Caquetá, muchas mujeres en proceso de reincorporación han podido acceder a formaciones que buscan el empoderamiento femenino en la ruralidad. Esta es la historia de Reina, que sigue aprendiendo con el anhelo de una Colombia en paz.

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Foto por: Proyecto MIA

Reina Esperanza Arias Calderón nació el 11 de febrero de 1986 en Belén de los Andaquíes, un pequeño municipio de Caquetá. No tuvo muchas comodidades y no conoce realmente a su familia completa debido que desde muy niña estuvo  sola con su padre, quien tomó el papel de mamá y papá. 

“Él sufría mucho conmigo porque tenía que trabajar y cuidarme, después de mis 10 años mi vida tuvo un gran giro, pero no a mi favor, ya que mi padre consiguió una esposa que lamentablemente me maltrataba demasiado, pero por miedo a ella nunca le dije nada a mi padre.

A los pocos meses me llevaron a vivir a Bogotá, pero duramos muy poco porque lograron conseguir una finca en una vereda llamada Caño Limón del departamento de Arauca, donde conocí a unos milicianos quienes me empezaron a contar cómo era la vida en la guerrilla de las FARC” cuenta Reina. 

Cuando tenía 12 años decidió encaminarse en las montañas araucanas e ingresar en agosto de 1998 a la columna móvil Alonso Castellano. Allí participó de un curso de 2 meses para después tener diferentes capacitaciones. Al transcurrir de tiempo se empezaron las negociaciones del Gobierno colombiano y las FARC.

“Apenas empezando las negociaciones me enviaron a Venezuela a estudiar 2 años y  cuando regresé ya se había firmado el Acuerdo de Paz, se había hecho el desarme y pues en ese mismo tiempo conocí a un ser maravilloso que actualmente es mi esposo, con el que tomamos la decisión de salir de las ETCR donde nos encontrábamos y salir a trabajar juntos y empezar nuestras vidas desde cero.

“Hace 2 años llegamos a San Vicente del Caguán donde actualmente vivimos, y en un campamento feminista nos encontramos por casualidad con una compañera excombatiente que trabaja como facilitadora del proyecto MIA, de Escuelas Digitales Campesinas. Me habló del   proyecto y me interesé en él, así que me inscribí para que me enseñara a manejar las plataformas donde actualmente termine el curso de Mi proyecto de vida en el campo”.

Quiero resaltar en mi rol como facilitadora educativa, que Reina Esperanza es una mujer muy responsable y dedicada con los cursos, siempre con disposición de seguir aprendiendo junto a este proyecto que llegó a Caquetá gracias al Fondo Europeo para la Paz, y que es implementado por Acción Cultural Popular – ACPO.

Por: Diana Marcela Marín. Facilitadora educativa del proyecto MIA.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora.

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