Liderazgo y arraigo mueven un sueño comunitario en Riohacha

Esta es la historia de Pedro Teheran, un líder apasionado que durante 20 años ha gestionado el desarrollo social y empoderamiento juvenil en la vereda Barbacoa. Recientemente, acompañó un proyecto de alfabetización digital en su comunidad.

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Foto por: Yeimy Oyola Vides

Pedro Teheran Bermúdez, es un líder apasionado por la gestión social, tiene 42 años y sueña con gestionar la solución a las necesidades que padecen los habitantes de Barbacoa, un corregimiento ubicado en Riohacha, La Guajira. 

Su familia la conforman su esposa y tres hijos; dos son mujeres, la mayor se gradúa de bachillerato, y la que le sigue está en quinto, su hijo menor cursa tercero de primaria. Vive con su esposa desde hace mucho tiempo, la conoció cuando estaba en quinto semestre de contaduría, momento en el que abandonó sus estudios para dedicarse a su hogar.

Pedro es un enamorado de su territorio, por eso lucha día tras día promoviendo el trabajo comunitario para que su familia y demás jóvenes tengan  oportunidades en Barbacoa. Su liderazgo inició hace 20 años.

Cuenta que, se acercaban las elecciones para conformar la nueva Junta de Acción Comunal, y en compañía de muchos jóvenes crearon lo que él llama el movimiento juvenil que representaría a su comunidad, hicieron la plancha y ganaron su espacio en la toma decisiones de su territorio. 

“Desde ese momento me inspiraron las necesidades de mi comunidad, la gente tiene ideas pero siempre falta quien tome la vocería” afirma. Ha sido edil, vicepresidente, vocero y presidente de la JAC. La primera acción por su territorio fue mejorar el cementerio, debido a que tenía más de 30 años con las paredes caídas y con animales que se comían y destruían los arreglos florales.

Pedro comparte que la respuesta de las personas a su propuesta fue muy  valiosa, porque muchos dieron aporte de cinco mil, otros de diez mil, los albañiles donaron medio jornal, algunas familias dieron cemento, varillas y toda la comunidad trabajó tanto, que hoy en día es un orgullo ver que tienen el mejor cementerio de la región. 

 El tiempo transcurrió y las personas vieron la necesidad de tener un sistema de acueducto que dignificara la vida, entonces, iniciaron la gestión con la institucionalidad, tocaron puertas con políticos, pero fue una organización internacional quien sembró la esperanza en la comunidad, y de esta manera empezaron a construir su sueño.

Asimismo, llegó el proyecto Alfabetización Digital para la Gestión Comunitaria del Agua, ASIR-SABA, financiado por la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación – COSUDE. A Pedro se le llenan los ojos de ilusión cuando narra los beneficios e impacto que logró esta iniciativa en su amada Barbacoa. 

Muchas personas reconocieron por primera vez un computador, escribieron una carta y se acercaron a lo básico del mundo digital. Este líder comenta que el agradecimiento es profundo, porque la mayoría de personas salen del colegio sin tener contacto con equipos de comunicación y la conectividad es la carencia más evidente.

También quedaron motivados con el taller sobre medio ambiente, manejo de basuras y cuidado de los ríos, el impacto fue tan positivo que “antes la gente no conocía la importancia del reciclaje y pues no sacaban sus residuos, ahora, jóvenes y adultos tomaron conciencia y ayudan a cuidar nuestra comunidad” dice emocionado.

Pedro y sus comunidad reconocen lo valioso de participar en el proyecto, debido a que se acercaron a la conectividad, aprendieron a organizarse para lo que resta del acueducto, nacieron nuevos liderazgos y se generó conciencia frente a la conservación del medio ambiente. 

Por: Andrés Pastrana Torres. Periodista.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora. 

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