La avicultura y los efectos sobre la contaminación actual

Para quienes se dedican a la avicultura es indispensable conocer las afectaciones que sufren los animales y que pueden desembocar en enfermedades graves. Aquí, una explicación de cómo actúan las micotoxinas en este sector agropecuario.

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Foto por: Óscar Yair Suárez Salazar

Detectar o diagnosticar los problemas relacionados a las micotoxinas, que son sustancias tóxicas producidas por hongos naturales, representa un enorme reto, ya que sus efectos en los animales son muy diversos y van desde el debilitamiento del sistema inmunitario hasta el fallecimiento en casos graves. 

Esto ocurre debido a la dependencia de factores vinculados a la toxina en sí (tipo de micotoxina consumida, nivel y duración), a los animales (especie, sexo, edad, raza, estado sanitario, estado inmunitario y nutrición) y al ambiente (manejo, higiene y temperatura). Además, existe una enorme diferencia entre las publicaciones científicas y las observaciones de campo. 

En los ensayos científicos, los animales ingieren una cantidad establecida de micotoxinas, ya que el objetivo es comprender el impacto de una o dos micotoxinas sobre diferentes parámetros. Los animales involucrados se encuentran en un ambiente libre de enfermedades y bajo condiciones controladas, para minimizar la influencia de los factores externos en los resultados del ensayo. 

En el campo, sin embargo, los animales están expuestos a diversas micotoxinas y sujetos a una variedad de factores que les causan estrés. Al mismo tiempo, pueden presentar un estado sanitario desafiante, con un sistema inmunitario que se pueda volver frágil y expuesto a un manejo deficiente. 

Por lo tanto, no sorprende que frecuentemente, los animales presenten signos de enfermedades producidas por micotoxinas, incluso cuando los niveles no sean aparentemente altos. Este tipo de problemáticas pueden afectar la producción de los campesinos y al cuidado de sus animales. 

Inmunosupresión: la disminución de la respuesta inmunológica del organismo

Algunos de los efectos de las micotoxinas no se detectan inmediatamente a través de un examen visual, pero sí aparecen cuando los animales se enfrentan a organismos como virus, hongos o bacterias que sean capaces de producir una infección o enfermedad. 

La inmunosupresión es uno de dichos efectos, como lo confirman varios trabajos científicos.  Las aflatoxinas (AFLA), la ocratoxina (OTA), los tricotecenos, como el deoxinivalenol (DON) y las fumonisinas (FUM), son conocidas por reducir la resistencia de los animales haciéndolos más propensos a las enfermedades. 

Desde el punto de vista práctico, los efectos de dichas micotoxinas, principalmente DON y FUM, pueden ejercer un enorme impacto en el estado sanitario de una producción animal, no solamente debido al aumento en la predisposición de los animales a las diferentes enfermedades, sino también por reducir la respuesta a la vacunación. 

Comportamiento anormal, camas más húmedas y otras situaciones extrañas

Se observan incluso otros efectos vinculados a la presencia de las micotoxinas, como, por ejemplo: la toxicidad relacionada al sistema nervioso, efectos vinculados a la producción de células sanguíneas, problemas renales, efectos gastrointestinales, problemas relacionados al emplumado, a las mucosas y a la descendencia con defectos de nacimiento

El impacto de estos problemas sobre los diferentes sistemas se reconoce con frecuencia, ya que los animales presentan comportamientos anormales que causan disturbios en la rutina del grupo de aves. 

Sumado a lo anterior, se presentan problemas como el síndrome de ave pálida, en el cual, además de la piel, se observa palidez en las patas de las aves. Este síndrome puede ser causado por diferentes factores, uno de los cuales sería el consumo de AFLA. 

La toxina T-2 también puede causar este síndrome debido a la reducción en la eficiencia de absorción de nutrientes, disminuyendo así los niveles de pigmentación natural en los tejidos. En ambos casos, puede haber una subvaloración de los canales debido a una coloración inadecuada.  

El consumo de tricotecenos y FUM también puede causar hemorragias, anemias u otros trastornos hematológicos en los animales. La diarrea ha sido asociada al consumo de tricotecenos (fundamentalmente DON) y FUM. Dicha condición, sumada al aumento en el consumo de agua y a la insuficiencia renal causada por la OTA ejerce impactos negativos importantes en el manejo diario de una unidad de producción.

Por: Tiago Birro. Zootécnico de la Universidad Federal de Viçosa, Brasil.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora. 

 

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