Educación personalizada para jóvenes rurales en tiempos de pandemia

Pese a las dificultades por conectividad en zona rural de Caquetá, los facilitadores y jóvenes que hacen parte del proyecto Pescado para el Desarrollo continúan con entrega e ilusión trabajando para mejorar las oportunidades de su territorio.

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Foto por: Plaza capital - https://bit.ly/3p4zzZV

En época de pandemia se han tenido que implementar nuevas estrategias para llevar educación al campo. Por esto, a través del proyecto Pescado para el Desarrollo, se brinda apoyo y clases de manera personalizada a jóvenes rurales en Caquetá a través de la Internet y llamadas telefónicas. Los facilitadores del proyecto Pescado para el Desarrollo de Pastoral Social – Caritas Colombianas y Acción Cultural Popular, han implementado la estrategia de la educación de forma personalizada a través de videollamadas, mensajes por WhatsApp y llamadas telefónicas.

Es por esto, que de lunes a domingo los facilitadores del proyecto se encuentran a disposición para que los jóvenes rurales del departamento del Caquetá avancen y participen en los cursos formativos de las Escuelas Digitales Campesinas – EDC. En este caso, de Paz y Convivencia I y II, cursos están enfocados en trabajar en una cultura de paz dentro de las comunidades y realizar recorridos históricos en procesos para consolidar la paz; de esta manera, obtener herramientas que puedan ser aplicadas por los jóvenes en sus territorios.

Obstáculos que se vencen en equipo

En las zonas rurales se suele presentar una mala conexión a la internet, también, hay áreas que simplemente no cuentan con este servicio; por otro lado, son jóvenes que cumplen con sus actividades escolares, las de sus fincas y ahora, con su deseo por estudiar, realizan los cursos de las EDC. Debido a este contexto, el proceso de acompañamiento en esta época de pandemia por la Covid – 19 ha incluido herramientas como llamadas telefónicas, videollamadas cuando hay posibilidad y WhatsApp como una herramienta para la entrega de actividades. 

Cabe resaltar que los estudiantes cuentan con sus respectivas cartillas que son la base y guía de los cursos. El acompañamiento se extendió hasta los días sábados y domingos, pues son días en los cuales se aliviana la carga para algunos jóvenes y pueden aprovechar estas formaciones. Para los facilitadores este tipo de compromiso los hacen sentir orgullosos, pues dedican sus días de descanso para estudiar.

Sus padres han sido esenciales también, pues son ellos quienes al salir al casco urbano o una zona con conexión a internet envían las actividades de sus hijos. Es importante mencionar que los estudiantes ya vienen cansados de la rutina virtual de este año lectivo; por esto para los facilitadores es clave animar a continuar, y se les reitera que esto es una forma de apoyar a sus comunidades a futuro.

Además, desde coordinación se estará implementando una estrategia de motivación denominada “Pesca de puntos”, donde se busca dar puntos mediante la entrega de talleres a tiempo a la instituciones educativas rurales participantes y para el próximo año se premiará a la que más se destaque.

Para los facilitadores educativos ha sido un reto y a la vez una satisfacción poder ser a través de Acción Cultural Popular y de Pastoral Social, un instrumento de apoyo para estos jóvenes en su formación, y así, el día que se gradúen como bachilleres puedan tener un diploma complementario que aporte a su proyecto de vida.

Por: Fanery Cabrera Ramírez. Facilitadora Educativa del proyecto Pescado para el Desarrollo en Caquetá.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora. 

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