Carta del campo: Mujeres que cambian su destino

Gracias al proyecto MIA desarrollado en Caquetá y Chocó, mujeres ex combatientes como Liliana Bustos se enfocan en aspectos educativos que les permitan reformular su proyecto de vida. Esta es su historia.

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Foto por: Diana Marín.

“Soy Liliana Bustos, nací en Puerto Lozada, corregimiento de San Vicente del Caguán; hija de padres campesinos y eso me llena de mucho orgullo. Mi crianza fue en San Vicente del Caguán, Caquetá, al lado de mis abuelitos maternos. A mis nueve años de edad, mi familia se traslada a Neiva, Huila y en esta ciudad tuve que trabajar en casas de familia para contribuir a mis abuelos. A los 12 mi familia decide retornar a San Vicente, allí conseguí trabajo en heladerías y en tiendas de calzado para seguir apoyando mi hogar. 

Cuando iba a cumplir quince años conocí al que se convirtió en mi marido y tuvimos una hija. Lamentablemente, la economía decayó para nosotros, no logramos conseguir empleo, no había oportunidades y fue cuando mi esposo decidió trabajar con la guerrilla; recuerdo que en ese tiempo nos fuimos involucrando más y más con las FARC. 

Cuando terminó la zona de despeje duramos un año más en San Vicente y las tragedias continuaron, pues nos tocó salirnos de nuestro pueblo porque los paramilitares nos tenían bajo amenaza.  El taxi de mi marido lo dejó a cargo de su hermano, pero fue asesinado al ser confundido con él. A los quince días de su muerte, a mi cuñada se le dio la tarea de ingresar un artefacto explosivo pero antes de entrar al lugar indicado esta estalló. 

Después de tantas cosas sucedidas nos tocó irnos desterrados de San Vicente del Caguán porque el comentario era que iban a acabar con todos nosotros, y entonces, mi esposo se metió más en el cuento de la guerrilla. Desde un operativo nos quisimos salir y olvidarnos de todo ya que nos dejaron botados a nuestra suerte buscamos a mi familia y allí duramos un año alejados de todo yo trabajaba vendiendo tamales, y más tranquilamente, con muchas necesidades, pero serena de dejar de hacer tareas para las FARC, pero también con el temor de que en algún momento nos encontraran.

Hasta después de un año cuando el día menos pensado  llegaron dos hombres vestidos de civiles a la puerta de nuestra casa y llamaron a mi esposo diciéndole que iban de parte del Paisa. Que nos solicitaba presentarnos ese mismo día en su presencia y no teníamos otra opción a pesar de no querer continuar, que debíamos presentarnos. Desde ese mismo día nos volvimos nuevamente sus trabajadores ya que confiaban demasiado en mi marido nos pusieron a su disposición   y andábamos de arriba para abajo, con ellos duramos 2 años en ese son siendo milicianos.

Siendo la encargada de recibir todo lo que ellos me ordenaron, hasta que un día me tocó salir a la ciudad de Florencia hacer unas diligencias y en un retén militar fui detenida y conducida a la cárcel de Florencia, Caquetá donde duré un año, de ahí me trasladaron a Neiva  donde era mi proceso”.

Una mujer enfocada  en el presente

Para Liliana una sola decisión la sometió al hecho de no poder tomar elecciones durante un tiempo, por temor a perder su vida o la de su familia. En la actualidad, ella es participante del proyecto Mujer Mestiza, Indígena y Afrodescendiente – MIA. Se siente muy feliz por tener la oportunidad de formarse y contar con el apoyo del proyecto en cada actividad. Ella tomó parte de su tiempo para contarme este pequeño fragmento de su vida y reflexionar sobre la misma. Compartir estas historias permiten desahogar un poco el cuerpo sobre las circunstancias del pasado.

Quiero resaltar que es una mujer muy dedicada, actualmente realiza el curso “Mi Proyecto de Vida en el Campo” de las Escuelas Digitales Campesinas – EDC,  y recalca su disposición en continuar aprendiendo junto a este proyecto que llega al Caquetá gracias al Fondo Europeo para la Paz de la Unión Europea,  implementado por Acción Cultural Popular – ACPO, Diócesis de San Vicente del Caguán y la Registraduría Nacional del Estado Civil. 

 

Por: Diana Marín. Facilitadora del proyecto MIA.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora. 

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