Carta del campo: Entornos de guerra que ahora sueñan con paz

Esta es la historia de Yira Ríos, una mujer de Caquetá que vivió en una zona marcada por el conflicto y que desde el Acuerdo de Paz ha vuelto a soñar con oportunidades de crecimiento para ella y su familia.

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Foto por: Diana Marín

Ella es Yira Ríos Marín, nacida en julio de 1982 en una vereda llamada Alto Yarumales que queda en San Vicente del Caguán, Caquetá. Es hija de Diograsia Ríos Suaza y Josefina Marín Prieto, segunda hija de 5 hermanos. “Mi padre, un hombre muy bien centrado y mi madre una mujer llena de valores, cuando era apenas una niña mi padre fue detenido por el Ejército Nacional  solo por el hecho de vivir en una zona donde estaban las FARC -EP”, cuenta Yira.

“A mi padre se lo llevaron y a otros de la vereda los echaron por delante, fue tan duro porque no sabíamos si regresaría con vida, así pasó un mes, cuando nos dieron la noticia que mi padre había recibido heridas de arma de fuego y que fue trasladado a la ciudad de Florencia y luego a Bogotá”.

Su madre desesperada salió y dejó a Yira y sus hermanos con la esposa de un empleado de la finca, porque como estaban estudiando no se los podía llevar. Dice que fueron meses muy largos, los cuales pasaron sin conocer noticias de ellos porque no tenían celulares ni teléfonos para comunicarse. Pasaron más días y al fin su padre regresó recuperado.

“Ya mi hermana terminó la primaria y viajó a estudiar a San Vicente, al año siguiente terminé mi primaria y también me desplacé a vivir al municipio, allí me internaron en el colegio de la ciudadela, pero me aburrí mucho y me escapé, pero como mi padre era un hombre muy recto en las cosas me llevó nuevamente a la finca y allí me puso a trabajar”.

Yira no se acoplaba fácilmente a la rutina de ordeño, cuajar la leche y luego prensarla, apartar becerros y otras labores. Ante dificultades económicas y falta de otras oportunidades, decidió irse para la guerrilla, donde duró 4 años ya que llegó el Acuerdo de Paz y pudo salir. “Desde entonces me encuentro viviendo en la finca de mis padres con mis dos hijas, y ahora hago parte del proyecto MIA que nos dio la oportunidad de soñar con nuestro propio negocio y así sustentar a nuestras familias”.

Este proyecto es financiado por el Fondo Europeo para la Paz de la Unión Europea e implementado por Acción Cultural Popular – ACPO con apoyo de la Diócesis de San Vicente del Caguán y la Registraduría Nacional.

 

Por: Diana Marcela Marín. Facilitadora educativa del proyecto MIA.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora. 

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