Carta del campo: Aprender para la vida, el proceso de jóvenes caqueteños

300 jóvenes de 8 instituciones educativas de Caquetá avanzan con el curso Mi proyecto de vida en el campo, un ciclo formativo que busca incentivar a estas juventudes campesinas a creer en las posibilidades de la ruralidad y reflexionar sobre la necesidad de emprender por y para el territorio.

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Foto por: Sebastián Ríos

Los 300 jóvenes beneficiarios del proyecto Pescado Para el Desarrollo financiado por Caritas Noruega a través de Cáritas Colombiana, se encuentran trabajando con el acompañamiento de Acción Cultural Popular – ACPO el curso de las Escuelas Digitales Campesinas Mi proyecto de vida en el campo. 

La mayoría de jóvenes  que hacen parte de las  8 instituciones educativas beneficiarias se encuentran en un rango de edad entre los 15 y 20 años, si bien hay algunos egresados, gran parte de los jóvenes se encuentran cursando los grados noveno, décimo y once. 

La particularidad de esta edad es que hay un punto de inflexión en la trayectoria vital, ya que los jóvenes están próximos a la adquisición de la mayoría de edad y podrán ejecutar acciones como votar o trabajar formalmente. Es por esto la importancia de reflexionar sobre el proyecto de vida, pues la mayoría de jóvenes están cerca de tomar decisiones fundamentales en sus vidas.

En el Mi proyecto de vida en el campo los estudiantes identificarán sus competencias y habilidades y dejarán plasmado su plan de vida. La palabra proyecto viene del latín projectio que significa “acción de echar adelante o a lo lejos”, como tal quiere decir lanzar hacia adelante. Sin embargo, el componente clave es que esto sea planificado y con una profunda reflexión sobre lo que se quiere lograr.

El reto del acompañamiento de ACPO es lograr instaurar en los jóvenes un enfoque intercultural de sus proyectos de vida donde ellos reconozcan que hay una diversidad de posibilidades, así como hay una diversidad de saberes y conocimientos que cada uno tiene. 

En el marco de este proyecto, Pastoral Social ha organizado salidas para que los jóvenes puedan iniciar sus prácticas en granjas piscícolas. En estos viajes, además de los aprendizajes técnicos y prácticos que adquieren se dan intercambio de experiencias que les permiten conocer otras realidades. 

ACPO tiene la misión de acompañar este escenario de futuro que muchas veces genera ansiedad e incertidumbre pero que es un camino necesario de recorrer para que estos proyectos de vida se puedan entretejer con los sueños y anhelos de la comunidad.

Por: Sebastián Ríos Buitrago. Facilitador educativo del proyecto Pescado para el Desarrollo.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora.

 

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